Por: Ángel Pérez / @AITBWTodo género musical que implique el prefijo Post conlleva a una amalgama sumamente diversa de sonidos que el escucha corriente podría no digerir tan fácilmente. En el caso de La Mar, su disco debut proyecta un sonido experimental que podríamos catalogar como Post-Metal, el cual ha llamado la atención en casi todo el país, debido a las pocas bandas que han surgido en tierras venezolanas.

Desde su nacimiento a mediados de los 90s, el Post-Metal ha representado un torrente imponente y sublime que ha ido adjuntándose poco a poco a las fuerzas del Metal más extremo y que ha resultado en una fusión sumamente beneficiosa. Bandas como Cult of Luna, Neurosis, Rosetta o los monolíticos (ya extintos) Isis han establecido un legado innegable en la música y que ha servido de inspiración a muchas bandas a nivel mundial.

Hoy, hablaremos de La Mar, una banda fundada en Caracas en el año 2011 que ha publicado su disco homónimo y que ha resultado ser, me atrevo a decir, una de las revelaciones del año por el hecho de ofrecer algo distinto dentro de la escena actual.

Estos muchachos (Ángel Negrín/Fernando Mendoza/Fernando Rodríguez/Pedro Deniz) han creado un disco con altos niveles de experimentación, me atrevo a decir que demasiado; Lo suficiente como para convertirse en algo arriesgado, pero que han sabido concebir para entregar un trabajo digno. Algunos toques de reggae (Under The Weather, pista 5) y ciertas reminiscencias de los catárticos Explosions In The Sky (Victory!, pista 7), que también ofrece un genial juego de melódicas de la mano de Jonathan Piñero resultan en este poco usual, pero interesante trabajo.

En términos generales, el sonido es refrescante y te mantiene interesado durante los 47 minutos de duración del disco (algo corto para ser Post-Metal); Se hace notar la cohesión que hay entre los músicos y sus instrumentos. La producción suele ser blanda para un disco como este (pero tengo fe en que eso cambiara en próximas publicaciones) y que suele fracasar en los –varios y débiles-momentos climáticos que se encuentran a lo largo del disco.

A medida que progresa el disco, nos encontramos con segmentos disonantes que terminan desorientando al oyente, pero decantan en zonas calmas que tranquilizan el oído. Es algo poco común, pero resultó un experimento con cierto nivel de éxito. “I Will” ofrece vocales (cortesía de Robert Hutchinson) que recuerdan a los alemanes Suchtmaschine y en “Mirage” encontramos semejanzas con los orientales MONO.

“Releash” y “Under The Weather” ofrecen solos de guitarra en sus minutos finales que difieren completamente de la filosofía post-metalera, no encajan de una manera práctica y no resultan placenteros.

El homónimo de estos caraqueños desencadena en “Tides”, una pieza de casi 9 minutos que ofrece una introducción de la manera más Doom Metal posible que resulta en agresividad excesiva y un sonido fuera de sincronía con el disco.

Se ve interrumpida por unos segundos de silencio que desembocan en una corriente de texturas sónicas sumamente calmas, apropiadas para finalizar el disco.

La Mar ha lanzando al mercado un disco interesante y fresco para la escena venezolana, y aunque tiene varias fallas importantes, es imposible no verle futuro a esta banda caraqueña.

Se trata de un disco fresco e innovador, que podría servir de inspiración para futuras bandas, aunque tiene momentos climáticos débiles, solos de guitarra que no encajarían precisamente en el género, demasiado BPMs para ser un disco de Post-Metal.

No hay que perderle el ojo a esta banda, todavía falta mucho camino por recorrer y en vivo son harina de otro costal.

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