Por: Alejandro Fernández / @FernandesRiera

Hace poco leía a mi amigo Rufi Guerrero y éste comentaba, acertadamente, en su Tumblr sobre el rock de protesta. Decía cosas como “El rock sin protesta es como un bolero rápido” y hablaba sobre bandas que si bien no mencionaban hechos políticos en sus canciones, se referían a ellos con metáforas.

Citándolo:

“Agarras un disco cualquiera de rock nacional y lo lanzas al aire dentro de 20 años en cualquier país y nadie va a saber de que época fue ni de que sitio. Son discos sin identidad que no dicen ni palabra del ecosistema donde fueron procreados”.

Más de acuerdo imposible.

Ciertamente, por miedo o distintas razones las bandas pasan por alto un tema inexorable para todos y más en estos inciertos tiempos que vivimos. No apoyo a los que no lo hacen, pero creo que la mayor parte de mi atención se la llevan esas bandas que se encargan de resaltar las cosas que están mal de la situación del país.

Los Melancólicos Anónimos lo hacen tajantemente con tonos de irreverencia, el trío Atkinson tiene sendas canciones de protesta en contra del ejecutivo actual y hasta VINILOVERSUS se ha atrevido con un mensaje más orientado a la no violencia, haciendo un grafitti en La Casona y Miraflores.

Otra banda cuyo trabajo no pasa desapercibido principalmente por sus letras extravagantes es Famasloop, quienes desde su primer disco, 3 Casas (2006), han tirado de frente a lo que consideran ellos que está mal con su tema “Mundo” (“Los militares usan botas, las putas también”). El exitoso Casa 4 (2009) contiene uno de los tracks de protesta más destacado de los últimos años. “La vaca lechera” es de libre interpretación así que los dejo a su albedrío darle un significado.

Si sus primeros trabajos fueron así, La Quema tenía que ser el doble de crítico. Algo especial que tiene Famasloop es que logra abordar estos temas en forma de sátira, pero sin caer en chistecitos fáciles. Una canción que a simple vista parece “inocente”, como “La Vaca Indefinida”, se convierte fácilmente en una de las canciones de señalamiento de realidades más auténtica de los últimos años. Otra cosa que la hace destacar es que es la más rockera de todo el disco, con la gruesa línea de bajo y las sobrias voces de Henry D’Arthenay (La Vida Bohème) y Jean de Oliveira (Candy66).

Más temas de protesta: “The Choro Dance”. ¿Quién con más derecho de cantar en una canción que versa sobre la inseguridad que alguien que fue víctima del hampa? Es así, Onechot colabora en otro tema agrio que satiriza con un “No me veas la cara que las balas están caras”. Metales con aire a canción mexicana y beats rápidos que conectan al siguiente track a través de unos disparos y el sonido de una sirena. “Por estas calles” de Yordano quedó perfectamente versionada por Famasloop, principalmente porque encaja en cualquier época y contexto social. Se nota la influencia latina que incluyeron en su música, así como la influencia de la electrónica de dos de sus productores, Pacheko y Cardopusher.

Yendo más allá de los temas políticos, la variedad musical es lo que impera en esta tercera reinvención de la banda caraqueña. Además de la versión merengosa de “Por estas calles” (con metales arreglados por el gran Pablo Estacio de Bacalao Men), hay gran influencia de la música de Simón Díaz como en la versión de “Imaginar” (original de Caramelos de Cianuro) y “Tonada de niño con barba”, algo del cucú-pop que los caracteriza, evidente en “Luciérnaga” y “Taima” y finalmente un claro tributo a Nine Inch Nails con “Más cerquita”.

El desenlace del disco llega con “Uno y el universo”, haciendo clara referencia a la música de Gustavo Cerati. La (increíble) versión física de La Quema incluye tres tracks adicionales: los ya conocidos, “Caza Sonrisas” y “Tranquilidad y Tobago” y “Rezo”, cantada por Rafael Urbina, baterista de la banda, pero no hablaré de ese tema para incentivarlos a comprarla.

Se nota la calidad de músicos que estuvieron de alguna u otra forma en este trabajo, con una extensa lista donde están Mariaca Semprún, Hector Castillo, Alejandro Terán (arreglista de 11 episodios sinfónicos de Gustavo Cerati), Pablo Estacio, Henry D’Arthenay, Jean de Oliveira, Pacheko, POCZ, Cardopusher y los mismos Famasloop.

Ciertamente es difícil incluír versiones de otros temas en un disco y que pierda la originalidad, pero Famasloop lo ha logrado ¡y de qué manera!. Con La Quema, esta banda pone el dedo en la llaga con sus temas de protesta que no entran en politiqueos baratos, y sorprenden con el resto de los cortes de su nueva producción. 20 puntos también para la presentación física del material, que es innovadora diría que hasta mundialmente.

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